Crítica | Peter Pan y Wendy: Redefiniendo a Nunca Jamás

De todos los live-actions de Disney, quizá Peter Pan y Wendy era el más necesario de todos pero, ¿hace justicia a la versión original y se abre al cambio con éxito?

El cuento original de Peter Pan y Wendy, y su relato hermano, Peter Pan en los Jardines de Kensington, están cerca de cumplir los 120 años de existencia. No obstante, quizá la historia de JM Barrie es una de las pocas que a pesar del tiempo no ha caducado, siendo su mensaje central aún tremendamente relevante para todas las generaciones.

Eso no deja de lado que grandes detalles de su universo sí hayan pasado a la historia, pues tanto la novela de 1904, como la adaptación animada de Walt Disney Animation de 1953, no han envejecido del todo bien en lo que a visiones racistas refiere.

Por eso, la más reciente versión de Peter Pan y Wendy, a cargo de David Lowery, es uno de los live-action de Disney que ostentan la insignia de ser necesarias: no sólo con la misión de conquistar nuevos públicos y responder a los/as fanáticos/as del personaje, sino con el propósito de que su magia no se vea intercedida por estereotipos y discursos viejos, corrigiendo dichos errores.

Pero, ¿logra responder a tales cambios y hacer justicia al icónico personaje? ¡Te lo contamos!

Peter Pan y Wendy
Imagen: Disney+

¿Cuál es la esencia de Peter Pan?

Probablemente la mayor virtud que tiene la historia original de Peter Pan es la versatilidad de interpretaciones a costa de su historia. Pues, entre la idea de crecer, abandonar la realidad y quedarse en Nunca Jamás, la historia ha tenido acercamientos tanto superficiales y divertidos —como la versión del ‘53—, como otros mucho más profundos y hasta tétricos.

No obstante, la clave por la que gran parte de la audiencia puede conectar con la aventura está en ese miedo a dejar atrás la infancia y la adolescencia, y entrar al siempre desconocido y muchas veces aburrido mundo adulto.

Ese es el principal motor que empuja a Wendy Darling (Ever Anderson) en esta historia. Pues más que castigar al personaje con separarla de sus hermanos, la idea de crecer y ser independiente se hace mucho más tangible ante la propuesta de su madre: abandonar la casa para marcharse a un internado.

Por ello, la idea de Nunca Jamás le resulta de inmediato atractiva, y más que encantarse por la presencia de Peter Pan (Alexander Molony), es su afán por frenar el tiempo lo que la conduce por la aventura y lo que hace a su deseo por adentrarse en el mundo de sus cuentos algo genuino.

David Lowery y el guionista Toby Halbrooks saben desde el principio cuál va a ser el desarrollo que Wendy tiene que tener en esta historia, y cómo, a través de referentes clásicos e icónicos de Peter Pan, se dará esa resolución.

Y es que el triunfo más grande de la cinta está en traducir el mensaje primordial de JM Barrie: hacer que crecer y que la vida se sienta como una gran aventura de la que podríamos perdernos, de quedarnos por siempre en Nunca Jamás.

La manera en que Lowery entrelaza la visión de los pensamientos felices con la idea de una vida plena, consolida a esta como una de las versiones más profundas y entrañables de Peter Pan. Pues no hace a la idea de hacerse mayor algo terrible, sino que la dota de cierta añoranza y esperanza que vuelven a algo tan mundano como ser adulto, algo emocionante y afortunado.

Peter Pan y Wendy
Imagen: Disney+

¿Nunca Jamás carece de magia?

Si bien, David Lowery logra hacer a la realidad algo desable, se debe también a que Nunca Jamás tampoco es tan mágico o interesante como se ha visto en cualquier otra versión.

Y es que a pesar de que la cinta podría ser considerada increíblemente bella a nivel visual —en gran parte por la decisión de utilizar más locaciones y recursos físicos que CGI u otras tecnologías—, se queda corta en volver al País de Nunca Jamás en algo verdaderamente emocionante.

Es casi de inmediato que Wendy se siente desencantada por el lugar, no sólo por sus peligros, sino porque en esencia, no hay gran cosa que maraville. Más allá de explorar superficialmente las aguas repletas de sirenas, la isla no pasa de ser un paraje que no se siente tan divertido ni tan explotado, perdiendo por completo la oportunidad de aterrizar la magia de la historia original en algo explorable y envolvente.

La respuesta a tales ausencias tampoco es tan brillante, pues intenta solucionarse con la intervención de cánticos piratas y momentos humorísticos que rompen con la atmósfera al no estar tan bien trabajados.

Asimismo, la película completa parece haber sido despojada de tal encanto y diversión, cosa que se nota especialmente en un Peter Pan que no se siente como un niño, sino como un personaje cansado que no tiene tantas ganas de hacer travesuras.

Tal problema no está en la actuación de Molony, quien alcanza las notas más dramáticas a la perfección, sino en el mismo guión y dirección que lo convierten en un líder apesadumbrado y solitario, y del que cuesta creer que disfrute estar en Nunca Jamás.

Peter Pan y Wendy
Imagen: Disney+

Bacalao 0 – James Hook 1

Peter Pan y Wendy no es la primera vez en que una adaptación de Peter Pan pretende abordar más de lleno la relación entre Garfio y el protagonista. Pues históricamente, el ir y venir entre los personajes ha sido planteado como parte de una amistad corrompida que, por una u otra razón, concluyó en una eterna batalla.

Así intentaron proponer las infames interpretaciones de los personajes de Pan (2015) y Once Upon a Time, las cuales nunca realmente cuajaron.

Peter Pan y Wendy decide explicar entonces el por qué de su eterna enemistad, no haciéndola algo para tomarse tan en serio al momento de pelar, sino volviéndola un juego para Peter y una dolorosa venganza para Garfio, quien en esta versión es interpretado por un magnífico Jude Law.

Sin embargo, es quizá esa misma idea la que no hace sentir a sus villanos tan amenazantes, despojando de todo sentido de urgencia a la historia. De manera similar, y arriesgándose a compararla con la adaptación de 2003 de Universal, Peter Pan y Wendy deja de lado la relación entre los Darling y sus padres, y resta importancia al tiempo en que los niños están lejos de Londres al limitarlo todo a una sola noche.

Imagen: Disney+

Fe, confianza y (poquito) polvo de hada

En otros cambios, resulta bastante interesante que, más que una rivalidad, en esta versión Wendy y Tinkerbell (Yara Shahidi), estén sobre un camino similar, cosa que resulta positiva en integrar a Wendy a un mundo donde no sólo Peter quiere tenerla. No obstante, dicha modificación sí corta la relación que existe entre Peter y Tink, lo cual vuelve fortuitos a varios de sus momentos y no una consecuencia de las acciones de sus personajes. No hay una gran confianza forjada que pueda romperse con una traición, y ninguna traición para ese efecto.

Y es que eso también afecta al resto de los hilos que se interconectan en la aventura, pues al ser todos los héroes “demasiado buenos”, no existe un gran detonante que ponga el juego las relaciones entre ellos, sino que sean hasta víctimas pasivas de lo que sucede a su alrededor.

Lo mismo sucede con Tiger Lilly (Alyssa Wapanatahk), quien prácticamente lidera a los Niños Perdidos, pero que carece de una misión personal o algo que la identifique más allá de quién es en presencia de Peter.

A pesar de todo, Peter Pan y Wendy logra convertirse en una interesante y profunda reinterpretación que, aunque no es perfecta, se acerca un poco más a la gran metáfora y significado que JM Barrie pretendía dar a su historia. Sin embargo, al acercarse a tal límite también olvida la gran magia e irreverencia que tendrían que poseer tanto su universo como su personaje principal.

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Poster Peter Pan and Wendy
Peter Pan and Wendy
Género(s)

Fantasía, Aventura

Director(es)

David Lowery

Reparto

Alexander Molony, Ever Anderson, Jude Law, Yara Shahidi

Disponible en

Crítica | Peter Pan and Wendy

Peter Pan y Wendy navega hasta el núcleo del clásico cuento para traer a la superficie un mensaje único que aunque es poderoso, se castiga a sí mismo al restarle magia y encanto a la historia original.

Buena, pero faltó algo

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