INVISIBLE

La nueva película del argentino Pablo Giorgelli llega a Netflix en el momento en que el debate sobre el derecho a decidir, tanto en Argentina como en el resto de América Latina, está en uno de sus puntos álgidos.

La nueva película del argentino Pablo Giorgelli llega a Netflix en el momento en que el debate sobre el derecho a decidir, tanto en Argentina como en el resto de América Latina, está en uno de sus puntos álgidos.


El cine latinoamericano es constante en cosechar triunfos en Festivales de cine alrededor de todo el mundo; y en pasar, al mismo tiempo, desapercibido en su región de origen. Es el caso de Invisible (2017), que ya ha sido exhibida en Venecia, en Oslo, e incluso en la India; pero que ha tenido un paso más bien discreto en América Latina con pequeñas proyecciones en Festivales como el de Buenos Aires, La Habana y Guadalajara. Si no fuera porque Netflix decidió exhibirla desde su plataforma; la mayoría ni siquiera sabríamos que existe.

¿De qué trata?

Mora Arenillas interpreta a Ely, una joven de 17 años que lleva una vida tediosa y complicada. Su madre ha perdido el trabajo y está atorada en una depresión que la tiene atada a la cama; mientras que ella pasa sus días entre clases aburridas y un trabajo en una veterinaria. Allí mantiene una insípida relación con un hombre casado y mucho mayor que ella (Diego Cremonesi); quien no parece interesarse en Ely más allá del sexo, hasta que un día recibe la noticia de que está embarazada; y, sólo entonces, se muestra preocupado porque no quiere manchar su reputación ni destruir su matrimonio. Sólo su amiga de la escuela intentará comprenderla y acompañarla en la difícil situación; que aislará a Ely cada vez más hasta quedar sola en una fría y hosca habitación de un edificio clandestino donde se practican abortos ilegales.

Una cinta lenta e introspectiva  

Quizá a gran parte del público el ritmo de la película (sus prolongados silencios donde no parece ocurrir nada) le parezca lento y sin emoción; pero Giorgelli está interesado precisamente en eso. En, a través de la puesta en escena con tonos grises y pálidos y del escaso diálogo entre sus personajes; adentrarnos en la vida mental de una adolescente que sencillamente no está preparada para lo que está viviendo, y que no obtiene en ninguna institución a su alrededor la ayuda que necesita. Ni en la familia, ni en la escuela, ni en los servicios de salud que el Estado le ofrece.

Ante ese contexto de múltiple abandono, Ely tratará de ir encontrando los hilos suficientes para tejer su futuro.

Con Invisible, Giorgelli consigue contar una historia que va más allá de cualquier postura del debate sobre el derecho a decidir; que hoy tiene dividido a la sociedad argentina y de otros países latinoamericanos. Accediendo desde una historia personal, las palabras y las estadísticas adquieren rostros concretos y lo que queda frente a nosotros es una sociedad que no está dispuesta a escuchar a Ely; y que arroja sobre ella estereotipos machistas, opiniones desinformadas y prejuicios moralistas.

Una película para entender antes que para juzgar

En una emotiva entrevista, Giorgelli declaró que Invisible fue pensada como una película hecha para sus hijas. No se trata de un manual de instrucciones, ni de una guía que proporcione la solución a todos los embarazos adolescentes. Si decides verla, que no sea para decidir si está bien o está mal, o si éstos o aquéllos tienen la razón.

Invisible es una película que busca hacernos más humanos, que busca llevarnos a entender una situación antes que a juzgarla. Ése me parece un buen legado.

¿Conocen otras películas que aborden este tema, cinéfilos?