Goodfellas: El espejismo de la violencia

Hace 30 años, Scorsese se aproximaría mediante Goodfellas a una de sus grandes inquietudes: el mundo de los gángsters.

Hace 30 años, Scorsese se aproximaría mediante Goodfellas a una de sus grandes inquietudes: el mundo de los gángsters. 

En un Making Of sobre Goodfellas, Thelma Schoonmaker -montajista de la mayoría de los filmes de Martin Scorsese- cuenta una historia perteneciente al cineasta en cuestión, quien le relataba como durante su infancia en el barrio de Little Italy en Queens, Nueva York, cada vez que iba a ocurrir un asesinato, se le avisaba a las madres para que sacaran a sus hijos de las calles. 

Dicha anécdota, es apenas un atisbo a muchas otras que conformaron el entorno violento en que creció el cineasta estadounidense. Él mismo, ha llegado a contar que en aquel lugar sólo se respetaba a dos clases de personas: los gángsters y curas

Scorsese fue un niño enfermizo, tenía asma y aquello complico los deseos de sus padres de que hiciera deporte, o cualquier otra actividad que lo alejara de la mafia que controlaba el entorno. Por lo que su papá decidió llevarlo constantemente al cine. Lo demás es historia.

Goodfellas

«Desde que tengo memoria, siempre quise ser un gángster”

Lamentablemente, muchos jóvenes no tuvieron la oportunidad de seguir tales pasos, bajo el contexto de una familia perteneciente a la clase media baja, donde la violencia era común en el hogar, la imagen lujosa del gánster que imponía respeto en la comunidad, se convirtió en el modelo a seguir. 

Uno de estos jóvenes fue Henry Hill, quien se involucró con la mafia hasta ser detenido tras el robo en el aeropuerto John F. Kennedy, uno de los atracos más grandes en la historia de Estados Unidos. Para reducir su condena se convirtió en informante del FBI. 

Dentro de este contexto, le narró al periodista Nicholas Pileggi como era la vida  y funcionamiento de dichos grupos delictivos, tales historias fueron recopiladas en el libro Wiseguy. Y aquel título llegó a las manos de un Scorsese que no veía sentido alguno en realizar una película sobre gánsters, pero al leer el mismo, cambiaría el rumbo de su pensamiento y carrera.

Goodfellas

Goodfellas sería el primer acercamiento al mundo delictivo que definió su entorno durante la infancia y a su vez, conformaría el género de cintas por las que mayoritariamente sería conocido: las de gángsters. 

Para adaptar a la pantalla la historia de Henry Hill, el director de Taxi Driver, elegiría una narrativa clásica para los relatos que involucran algún grupo criminal: el primer acto embarca a su protagonista en el camino y ascenso del héroe, para posteriormente trastocar el mismo, bajo la inmersión de sus personajes en un gran atraco, donde al más puro estiloThe Great Train Robbery se conquista el objetivo, pero la ambición provoca disputas que terminan en la muerte de varios de sus integrantes y finalmente, los restantes son atrapados por la policía.

A esta influencia confesa por Scorsese en entrevistas, y en la última secuencia donde el personaje de Joe Pesci dispara directamente contra el espectador, se le suma el tratamiento realista y detallado inspirado en el filme The Public Enemy. Tono adaptado por la cinta gracias al escrito de Pileggi, y el cual no sólo le permite al creador de Toro Salvaje, homenajear a la Nouvelle Vague  mediante sus icónicos planos secuencia o secuencias basadas en el corte y detalles, acompañadas por una didáctica voz en off que dialoga sobre el funcionamiento de la mafia. Sino, que le brinda la oportunidad de reflexionar al cineasta estadounidense sobre las consecuencias de la violencia. 

Goodfellas

“Ser un gángster es mejor que ser presidente de los Estados Unidos” 

Pero antes de llegar a ello, Marty te permite entender como persona espectadora, la psique de su protagonista, su entorno y el porque fue cautivado por el mundo de la ilegalidad: la mirada de un niño que observa a los gánsters,   como sinónimo de lujo, poder y colectividad, contraposición a su realidad de familia de clase obrera fragmentada donde es vulnerado por su padre.

Henry Hill creció bajo la dialéctica que la violencia y el dinero eran un licencia  para conseguir lo que desear. A largo del filme su discurso nunca cambia y su narración es una añoranza de los viejos y “buenos” tiempos en que se desenvolvía dentro de la mafia. 

Sin embargo, sus enunciados se ven desmitificados bajo lo sucedido, la propia mirada de Scorsese e inclusive la interpretación del mismo Henry, realizada por  Ray Liotta. 

Goodfellas

Todas las promesas que ofrece el mundo de los gánsters son sólo espejismos que sumergen a sus protagonistas en círculos viciosos: donde lo material nunca llenará el vacío interno, mucho menos construirá lazos irrompibles en lo que refiere al amor o amistad, y probablemente el atentar contra la vida de otras personas se te devuelva con la misma moneda, o en el “mejor” de los casos acabes el resto de tu vida solo y en una prisión. 

La violencia en Goodfellas contrasta con la glorificación bajo la cual Henry habla sobre la mafia, ocurre abruptamente y aterra la reacción despreocupada, hasta burlona de sus participantes, quienes en una escena donde como dato curioso participa la madre de Scorsese, son capaces de cenar sin ningún remordimiento, después de asesinar y mientras transportan un cuerpo en la cajuela de su auto. 

Goodfellas

Cada vez que ocurre un asunto relacionado a lo anterior, el montaje del filme corta hacia un plano donde podemos observar la reacción de Henry, quien a pesar de su diatriba a favor de los gángsters, se muestra horrorizado y preocupado por lo sucedido. Las personas espectadoras somos la mirada de Henry en dichas secuencias, entendemos que lo ejecutado por sus acompañantes sólo podría ser acto de psicópatas que desean demostrar constantemente su “masculinidad”: 

El largometraje refleja un modo de vida que no exalta al gángster, lo desarma al igual que quienes busquen imitarlo, como el joven asesinado por el personaje de Joe Pesci. Pues como el también director de Shutter Island ha expresado, en su infancia vio a muchas personas desaparecer por ello, son caminos engañosos que tienen un mismo final. 

Goodfellas

Un atisbo del Irlandés

Personalmente no se trata de mi filme favorito de Scorsese, aunque la figura de Ray Liotta ejemplifica perfectamente la destrucción de los idealismos en torno a la imagen del gángster, su interpretación se ve eclipsada ante unos sublimes Robert De Niro y Joe Pesci, este último con una actuación no contenida y un monólogo que le valió un Oscar a Mejor Actor de Reparto.

Además la estructura del segundo y tercer acto se sienten apresuradas, por lo que las consecuencias que enfrenta su protagonista y acompañantes, carecen de la misma fuerza que otros elementos en la cinta. 

Sin embargo, esto sería algo que con los años Scorsese iría mejorando en los largometrajes que giran en torno a la mafia,  encontrando -hasta el momento- su punto cúspide en The Irishman, la cual mantiene los elementos que ya funcionaban, recompone aquellos que no y experimenta con algunos otros. 

Goodfellas

Por ejemplo, mientras Goodfellas presenta una musicalización que evoluciona con lo años y un montaje/propuesta visual que se mantiene dinámico.  En The Irishman perdura un soundtrack clavado en los 50’s, en conjunción con una edición y propuesta de cámara que va perdiendo su agilidad.

Los segundos componentes, acompañan a una película de mayor duración que construye mejor los tiempos, atmósferas y relaciones, donde la violencia va perdiendo su glamour y se demuestran las devastadoras consecuencias de la misma.

Sin embargo, Goodfellas es un imprescindible en la filmografía del cineasta estadounidense, que nos permite valorar lo logrado en su film más reciente. Y al mismo tiempo, reflexionar en torno a mundos similares que en contextos diferentes estrechan sus falsas promesas bajo el ala de la violencia.

¿Qué opinan, Cinéfilas y Cinéfilos? ¿Ya vieron Goodfellas?