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Chilangolandia: ¡México como un todo!

Alejandro Ohtokani

Un romántico-crítico de la vida. Fanboy de Bergman y Walter Mercado.

16 septiembre, 2021
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Escrito por: Alejandro Ohtokani
Conversamos con el director y parte del elenco de Chilangolandia, ¿qué nos dijeron? 

En la Ciudad de México todos los días convergen muchas historias, las cuales abarcan un espectro muy amplio que puede transitar desde la risa hasta las lágrimas, y Chilangolandia abarca dichos extremos mediante dos relatos que transcurren paralelos e involucran a diversos/as actores/actrices de distintos lugares y clases.

Por un lado la cinta nos cuenta la historia de Ramiro: un taxista que consigue una oportunidad para su sobrino ‘El Chulo’ de probar su talento en un equipo profesional de fútbol, sin embargo el amor del deportista por una mujer les involucrará con el narco y por lo tanto en una serie de vicisitudes que dificultarán su propósito.

Mientras tanto en otro sitio de la ciudad, CarmenMiguel son parte de una confusión relacionada a la corrupción y se les entrega una maleta con 10 millones de pesos, lo que cambiaría su situación económica para siempre, aunque para conservar dicho dinero tendrán que escapar del dueño que busca recuperar el mismo.

Una ciudad multicultural

La cinta en cuestión se percibe como una producción que refresca a la industria cinematográfica nacional, y esto se logra en gracias a diferentes factores, donde el primero de ellos es la representación de la diversidad cultural en México, aspecto que el director Carlos Santos siempre tuvo presente a la hora de realizar el largometraje: 

“La CDMX es tan grande y multicultural que si vas a tener los tamaños para ponerle Chilangolandia a tu película, tienes que reflejar todo eso. El reto era: ¿Cómo poder meter todo en 90 minutos? Pero fue fácil una vez que tuve el concepto del filme.”

Sobre esto último no sólo tiene consciencia el director sino también el elenco, y al cuestionarles al respecto, Priscila Arias -quien da vida a La Beba en la obra- admitió que le encantó participar y vislumbrar una producción con “todos los matices de edades, cuerpos, roles e ideas. No se tuvo que dramatizar nada o esforzarnos mucho para sacar un personaje que no cuadraba, todo se dio de manera súper natural”. 

Palabras a las que suma el histrión Pierre Louis (quien interpreta a ‘El Chulo’) al mencionar que: “Si eres de la CDMX seguramente te vas a identificar y vas a decir: ‘¡Claro! Sé como funcionan los chilangos o la misma ciudad, la cual al final es la protagonista de la historia y dictamina como van a estar las cosas.”

Chilangolandia

Una película hecha por chilangos/as

Y es difícil que las/os ciudadanos/as de la Ciudad de México no se identifiquen con lo que ven en pantalla, pues las/os mismos/as participaron como extras en muchas escenas del largometraje como nos narra el director: 

“Teníamos muchas escenas ambiciosas y sin presupuesto en las que muchas veces los extras eran ciudadanos/as reales, quienes preguntaban: ‘¿Qué están haciendo?’ Una película que se llama Chilangolandiay decían ‘¡Ah! ¿Puedo salir?’, a lo que les respondía: ‘¡Vas! Has como que vas caminando y sólo no voltees a la cámara.’” 

Elemento que según Aarón Aguilar -quien da vida Miguel en la cinta- convirtió a la producción en “la película de los/as chilangas/os”, mientras que Liliana Arriaga -quien interpreta a Carmen en el largometraje- revela que la razón por la que las personas se sumaban al filme es porque la veían “muy divertida”.

Inclusive Priscila Arias rememora una secuencia que estaban filmando afuera de un hotel en Tlalpan, donde había un señor con su puesto de tacos a quien le preguntaron: “‘¿Quiere salir en la película? Aquí hágale como que nos corta las cuerdas.’ Y así sucedió, estuvo muy chido eso.”

Chilangolandia

Entre dos extremos

Además del anterior factor, Chilangolandia transita con soltura entre los rangos del drama y comedia, lo cual según el director fue resultado de no pensar en géneros a la hora de escribir: “Eso te encasilla en una serie de reglas que te limitan. Cuando escribimos la película no pensamos si era drama, comedia o había un mensaje, sino ‘¿Cómo hacemos que esta escena sea buena y comunique la realidad?’”.

En concordancia con lo anterior Carlos Santos recuerda que mientras estaban filmando una escena se percató que la misma era digna de una cinta de acción: “Nunca la había pensado así. Creo que la clave no es pensar en géneros sino en buen cine. Y solita la historia te va a llevar a diversas emociones.” 

Sumando a lo anterior Aarón Aguilar piensa que toda esta mezcla de tonalidades es un “símbolo de todo lo que hacemos en la ciudad, todas estas culturas y diversidad de grupos sociales, todo este tejido social que se hace bolas, se rompe y estira. El largometraje le da identidad a esta ciudad que puede ser monstruosa y maravillosa.”

Un reflejo de la realidad

Por otro lado Pierre Louis piensa que si bien existe un mensaje social detrás de la narrativa, el principal objetivo fue otro: “Cuando confías en la inteligencia e intuición de la audiencia, si la reflexión surge que sea a partir de un mérito propio, pero creo que la obra pretende ser divertida y refrescar lo que veníamos viendo en el cine mexicano, hacer homenaje a una ciudad folklorica.”

Opinión con la que concuerda Priscila Arias, quien menciona que hay cine para todo tipo de gustos, y aunque la película sólo busca “entretener y divertir”, la misma es “una foto de la ciudad y por lo tanto no podemos pretender que salgan puras cosas maravillosas porque la misma está llena de todo: cosas chidas como gente comiendo su elote en el zócalo, y habrá quienes también estén lidiando con cosas muy críticas, es parte de la vida.”

Chilangolandia

Una filmación divertida

Centrándonos en el aspecto de la comedia cada uno/a de los/as entrevistadas/os nos reveló cual fue la escena que más se divirtieron filmando. El director optó por la escena en la que golpean y envuelven en plástico al personaje de Aarón Aguilar, quien comienza a intentar moverse como gusano, momento que recuerda fue improvisado por el susodicho histrión. 

Instante que también causó mucha risa en Liliana Arriaga: “No podía con esa escena. Nos dio un ataque de risa, ¿te acuerdas? (Le pregunta a Aarón Aguilar)”. 

Por otro lado, Pierre Louis disfrutó mucho la escena donde se subieron al camión de la basura, mientras que para Priscila Arias la más divertida fue aquella donde van a la veterinaria para bajarle la borrachera a ‘El Chulo’, instante ante el cual confiesa que ella le hubiera recomendado al personaje conectar la ingesta del alcohol, mientras que Pierre Louis le hubiera sugerido algo más clásico como aventarse “un buen tehuacanito, un suero, o una barbacoa y chilaquiles. Es un remedio infalible.”

El origen del reggaetón

Ante esto el director recalcó que es importante que en el set exista una buena vibra para que la misma sea trasladada a las escenas que ve la audiencia, comentario que le recordó otra de sus secuencias favoritas, aquella donde el hijo de Carmen Miguel compone una canción de reggaetón:

“Me voy a oír muy científico pero la canción la escribimos de cotorreo un amigo y yo, nos preguntamos ‘¿Cuál será el nombre más ridículo para titularla?’ Y dijimos ‘Ricaprincess’. Lo curioso es que pasa desapercibida como una canción normal, la gente no dice que es una sátira.” 

Declaración ante la que Priscila Arias menciona que si ella escribiera una canción de reggaetón la titularía: Gordita Chula

Chilangolandia

Amor como método de cambio

Sin hacer spoilers el desenlace de Chilangolandia no es feliz para todos/as, y los únicos personajes que salen ganando son aquellos que promulga el amor como constructo social, ante ello Pierre Louis declara que “el amor te hace sentir una empatía, y lo que tenemos que hacer como seres humanos en ponernos en los zapatos del otro, aunque nuestras cartas sean muy diferentes, entender que tenemos algo en común.” 

Respuesta ante la que Priscila Arias puntualiza que el primer amor que tiene que existir es el propio: “Tenemos que educar a las nuevas generaciones al respecto, porque a partir de que experimentas el amor en ti mismo, eres capaz de reflejarlo hacía los demás.” 

Desde hoy Chilangolandia se puede observar diversos complejos cinematográficos de México.
Chilangolandia
Cinéfilas y cinéfilos, ¿Qué les pareció Chilangolandia?

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