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Entendiendo The Lighthouse

Becka Salas

Heroína cinéfila de noche, caza tiburones de día

1 enero, 2020
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Escrito por: Becka Salas

El Faro (The Lighthouse), la nueva película de terror del director Robert Eggers, llega a cines mexicanos el 1 de enero para comenzar el 2020 lleno de frustración, estrés y confusión.

Afamado por el horror que logró concebir con La Bruja (The Witch, 2015), Eggers nos presenta una historia diferente, sumida en el folklor celta y metáforas complejas. Poco le importa presentar una película con una sucesión coherente de eventos y respuestas fáciles, lo que quiere es incomodar y preocupar al espectador.

The Lighthouse

¿Una Cinta Muy Complicada?

Inspirado por una vieja historia, Willem Dafoe y Robert Pattinson se convierten en dos cuidadores de un faro por ahí de 1890, en donde la competitividad y el autodesprecio convertirán su relación en una pesadilla alucinante y violenta.

A simple vista, The Lighthuse es eso y nada más. Depende por completo de las impecables actuaciones de sus protagonistas. Y, aparentemente, el terror nace de que jamás sabemos si los extraños sucesos que viven es producto de su locura, o de alguna maldición cósmica de Poseidón.

Pero, conforme avanza la cinta, los diálogos se hacen más complejos y extraños, las visiones más borrosas y rápidas, y de repente es difícil comprender los eventos que estamos viendo en pantalla. Parece que el horror de The Lighthouse viene más de nuestro miedo a la nada, a lo incomprensible, a lo fácil que es perder la cordura y la humanidad.

No importan tanto las sirenas malvadas, los discursos mitológicos o las gaviotas ominosas, el verdadero peligro se encuentra en las mentes de Dafoe y Pattinson, pues su descenso a la locura no es paulatino, es violento y abrupto. Y aunque los eventos paranormales sí aumentan de intensidad conforme la desesperación de los protagonistas se incrementa, no es hasta que los vemos deshumanizados, patéticos y gritando sinsentidos que el espectador comienza a sentir repudio y rechazo. Porque no hay nada más horripilante que ver desde afuera a dos personas que ya no son personas.

La Obsesión con el Pasado

Una de las cosas más aclamadas en La Bruja, fue la decisión de Eggers de presentar una historia donde matizaba el rechazo y prejuicios de la sociedad hacia la  mujer en el Siglo XVII. De hecho, The Lighthouse ha sido criticada, según esto, por no haber incluido un mensaje punzante y relevante para la época, pero eso no es del todo cierto.

La decisión del director sobre situar sus historias en momentos remotos del pasado parece venir de las ganas de entender y explorar los temas más controversiales de nuestros tiempos. Elimina la cercanía, la noción de vigencia, y derrumba las barreras erigidas por nuestras ideologías particulares.

Esa es una forma de comprender mejor los temas que nos aquejan como sociedad, y le da más libertad para emitir juicios de valor claros y duros, sin caer en los mensajes tendenciosos ni tratar de ideologizar a la audiencia.

The Lighthouse vs The Witch

La visión Masculina

Al principio de la gira promocional de The Lighthouse, Eggers definió la película como Nada bueno puede salir cuando dos hombres están atrapados en un falo gigante”.  Y tal vez esa declaración pueda ayudar mejor a desenredar el significado de toda la historia.

La locura de los protagonistas, si bien es provocada por el aislamiento y la soledad del faro, está representada desde una perspectiva puramente masculina.

La relación de ambos cuidadores está definida por el conflicto. Al principio, porque Dafoe distribuye el trabajo de manera abusiva con su nuevo marinero, justificándose con su experiencia y los años que lleva en el faro. Luego, por la ansiedad de Pattinson de descubrir qué hay más allá, qué esconde la luz de la cúpula, qué placeres se guarda aquel viejo para él solo.

The Lighthouse

Contrario a La Bruja, donde la jerarquía de la mujer estaba definida por los valores de la estructura familiar, en The Lighthouse la muestran como una relación constantemente en tensión porque se enfrentan dos hombres acostumbrados a vivir dentro de una jerarquía social similar. El personaje de Pattinson busca de inmediato posicionarse por encima de su jefe, teniendo la certeza de que él merece más y mejores cosas.

En contraposición tenemos a Thomasin (Anya Taylor Joy), quien, al no tener el privilegio de liderar a su familia, debe someterse a las acusaciones y amenazas que recibe por parte de sus padres. Su viaje no se trata de la lucha para eliminar las estructuras de poder que la encadenan, sino de encontrar la fuerza interior para liberarse y enfrentarse a ellas.

En The Lighthouse, Poco les importa conocerse o apoyarse, y las únicas interacciones afectivas que logran obtener es cuando están completamente ebrios. Lo único que los motiva, al final, es esa tensión constante de someter y derrotar al otro. De ser el mejor, de ganar los pocos placeres y riquezas que ellos mismos se imaginan dentro del faro.

La continúa tensión entre ambos protagonistas, lo violento de sus interacciones y la represión sexual y emotiva que viven influye mucho en su decadencia, pero es curioso ver que su vida es exactamente igual.

The Lighthouse

Al Final…

El personaje de Dafoe, al final, es simplemente una versión anciana del de Pattinson. Están marcados por los mismos vicios, los mismos sueños sin cumplir, las mismas frustraciones y el mismo ego. Uno muere a causa de su discípulo, por someterlo a los mismos abusos que a él, por esconderle el único alivio que había en el faro.

El otro muere por su ineptitud y desesperación, por su búsqueda obsesiva y egoísta de sentirse merecedor de algo más. La parte más sombría y horrible de la masculinidad se aprende y se imita, hasta que termina acabando con las vidas de aquellos que engulle.

Esta es otra diferencia importante con La Bruja, donde la protagonista encuentra nuevos bríos al aceptar lo que es y lo que es capaz de hacer. En The Lighthouse, no habrá mantequilla deliciosa para aquellos que no supieron salir del ciclo de violencia, abuso y represión en el que se encuentran, sin importar cuánto golpeen y destruyan para encontrar y ser merecedores de esos premios.

The Lighthouse puede ser una película difícil e incómoda, pero es que representa la visión más aterradora de nosotros: esa violencia intrínseca que nos despoja de humanidad, que nos restringe, nos limita, y nos obliga a imitarla una y otra vez.


Y a ustedes, Cinéfilos, ¿Qué les pareció The Lighthouse? ¡Déjenos sus comentarios!

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