Escrito por:

Yo, Tonya

Luis Mogollón

Analizo historias, escribo críticas y me creo fotógrafo. Venezolano. Si te gusta lo que escribo aquí, puedes encontrar más en mi Instagram.

21 enero, 2018
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Escrito por: Luis Mogollón

Yo, Tonya es un gran trabajo. Uno que se aleja de lo convencional para estudiar a la persona que vivió estos eventos, como cualquier biopic debería.

 

Tonya Harding era una figura polémica y polarizante. La amabas, o la odiabas. Así que hacer una película basada en su vida no es tarea fácil; porque resulta que la gente quiere la verdad. Quieren poder señalarla y decir ‘’ella es buena’’ o ‘’ella es mala’’ con total seguridad… Pero nunca hubo una verdad.

Desde allí parte Yo, Tonya. Un biopic que, desde el inicio, reconoce estar basado en dos entrevistas muy contradictorias, hechas a Tonya Harding y Jeff Gillooly. Ante semejante diatriba, el guionista Steven Rogers tomó la mejor alternativa posible: estudiar a su protagonista. En lugar de ser un biopic genérico que muestre toda la vida de su protagonista sin profundizar, aquí se incluyen momentos importantes en la vida de Harding, todos con la finalidad de profundizar en ella.

Pasando a las actuaciones, debo decir que el trío protagonista hace un trabajo excelente. Sebastian Stan finalmente nos demuestra que puede ser un actor bastante competente fuera de Marvel; ya que logra captar toda la ira, ignorancia y torpeza del verdadero Jeff. También está Allison Janney como la madre de Tonya, LaVona Golden, con un papel mucho más complejo de interpretar. A la verdadera Sra. Golden no pudieron contactarla antes de hacer esta película, por lo que solamente pudieron retratar lo que Harding les dijo sobre su madre. Pero, objetivamente, se ve que buscaban pintar a LaVona Golden como la peor madre de la historia; y bajo esa narrativa específica, Allison Janney hace un trabajo increíble. Ella termina siendo una mujer terrible, cuyo maltrato hacia su hija la afectaría de por vida.

Me gusta que, al inicio, estos dos no tengan ni idea de cómo ser novios.

 

Pero párrafo aparte para Margot Robbie. Sé que Allison Janey ha sido la favorita de muchos, pero para mí, aquí Margot Robbie es la estrella. Robbie encarna a Harding de forma espectacular, y da la mejor actuación de su carrera (sí, incluso mejor que en Suicide Squad. Ya lo dije). Ella nos muestra a una Harding tan polarizante como siempre, con su vocabulario de camionero y carácter hostil, pero con toques de empatía y lástima que nos hacen sentir mal por ella cuando conocemos la absurda cantidad de maltratos que vivió. También incluye todos los problemas internos que probablemente Harding tuvo, y todos ellos son capturados cuando Tonya, antes de participar en los Juegos Olímpicos, se quiebra emocionalmente mientras trata de maquillarse y se obliga a fingir una sonrisa. Al mismo tiempo, que Margot se pusiera en forma para el papel y aprendiera a patinar es un plus.

Un Óscar para esta mujer, por favor.

 

Aunque las secuencias de patinaje no son perfectas, y quienes ya la hayan visto sabrán por qué. Margot no podía hacer todos los saltos que Harding solía hacer, lo cual es comprensible. Pero recurrieron a un pobre manejo del CGI para recrear dichos saltos. Sobre todo porque distrae demasiado de las escenas, y en lugar de concentrarnos en lo bien que patina esta mujer, vemos una cabeza flotando en el cuerpo equivocado.

Por otro lado, la dirección de Craig Gillespie es efectiva, y logra contarnos lo que quiere sin afectar el ritmo del film. Las transiciones de un evento a otro son destacables, ya que el director recurre a la utilización de montajes. Estos no son especiales, pero a veces los personajes romperán la cuarta pared para darnos información resumida que aporte al montaje. Romper la cuarta pared es complicado, pero aquí lo manejan apropiadamente, y se los reconozco.

El maquillaje también es bastante bueno.

 

Pero hablemos de la violencia, ya que ese es otro de los puntos claves que nos quieren contar. A Tonya la maltrataron de distintas formas, y eso la hizo adicta a la violencia sin que ella lo supiera. La película da bastantes ejemplos de cómo Harding nunca pudo alejarse de la violencia. Y de hecho, al final Harding acepta su suerte y abraza la violencia como una compañera de toda la vida.

En conclusión, Yo, Tonya es un gran trabajo. Uno que se aleja de lo convencional para estudiar a la persona que vivió estos eventos, como cualquier biopic debería. No es perfecta, pero si está en sus cines, les aconsejo encarecidamente que vayan a verla. Ojalá que les guste tanto como a mí.

Calificación:

 

 

 

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Luis Mogollón

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