Escrito por:

Westworld 2×04: Riddle of the Sphinx

Fer Ramirez

Conductora en Fuera de Foco y Fan Service. Storyteller, seriéfila, y saco de hiperactividad. Todos somos historias al final, sólo hay que asegurarnos de que sea una buena.

14 mayo, 2018
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Escrito por: Fer Ramirez

Una de las cosas que debe reconocérsele a Westworld, es la forma en que su historia está narrada. Más allá de los saltos en el tiempo, y los plot twists que hacen a la serie lo que es; el show de Lisa Joy se caracteriza por darle tiempo a la historia y a cada uno de sus personajes para crecer en pantalla.

Westworld no es un programa que requiera de acción constante para mantenerse relevante. Al contrario, entre más se alarguen las escenas y los bien armados diálogos; más pistas son arrojadas al espectador para su misión de desentrañarlo todo al final, y más interesante se vuelve el juego.

El 2×04: Riddle of the Sphinx sigue este método de soltar y revelar datos que se unirán más tarde; dándose la libertad de retomar la idea de repetición para explicar lo que sucedió y lo que está sucediendo al momento, con otro enfoque de personajes a los que ya estamos acostumbrados.

En el episodio anterior, la idea de la rebelión y los motivos de los anfitriones para llevarla a cabo; eran los protagonistas. Esta vez, los motivos ocultos de Westworld son la pieza más importante a desarrollarse; intentando empujarnos a esa parte donde la ciencia ficción comienza a cobrar un poco más de sentido.

Donde, si Robert Ford fue capaz de darles vida a los personajes de su juego, ¿se podría también preservar la vida humana con una de estas creaciones?

Varias teorías giraban en torno a la posibilidad de que la mente humana fuera transportada hacia el cuerpo de un anfitrión; dándole una estadía eterna en el mundo a quién pudiera pagarlo. O bueno, a quien financiara el proyecto.

Es así como nos encontramos en un viaje de la mano de un joven William que encabeza Delos; y su golpeada relación con James Delos, suegro del mismo. La primera pregunta que surge al momento, es el lugar en el que se encuentran y qué les ha llevado a tal.

Inicialmente, dicha escena parece un momento aislado que simplemente va a darle desarrollo a quien se convertiría en The Man in Black. No obstante, con el transcurso del episodio y a través de nuevos vistazos a futuras reuniones, concluimos cuál es la misión secreta del parque.

James Delos ha muerto; y a partir del evento, los técnicos bajo mando de William han intentado construir cuerpos anfitriones que soporten la imitación de mente de Jim. Naturalmente dicho experimento encuentra más y más obstáculos con el transcurrir del episodio, obviando que, un anfitrión no puede soportar la carga de haber existido y ahora ser algo menos que un humano.

La forma en que se juega con tal idea nos hace profundizar en la oscuridad de Westworld; y en esa posibilidad de poder vivir después de la muerte, como si nada hubiera sucedido. Y aunque al principio suena a una opción obvia, que hemos escuchado en otras series y películas del género; la forma en que decide manejarse dentro de los parámetros de este show en específico, expone el complicado sitio en el que se deja a la conciencia una vez que ha sido depositada en una nueva forma.

Es con un William maduro que concluye esta primera línea. Un personaje que parece agotado tras haberlo perdido todo y que sabe que construir un Jim de verdad será imposible.

Misma parte deja pensando que si, es imposible que un humano se transforme en un anfitrión, será igualmente imposible que los anfitriones avancen más en su búsqueda por la humanidad.

Por otro lado, se maneja el papel de Bernard en la situación, y su deber dentro del ensamble total de Westworld. No sólo como programador responsable de todos los anfitriones como él, sino como el misionero de Ford; y el encargado de crear una segunda persona-no-persona como Jim.

Asimismo, una serie de glimpses hacia la naturaleza cruel de la que bien podrían presumir el resto de los androides. Mismas escenas nos llevan a cuestionar las lealtades del personaje; y si aún se encuentra bajo órdenes de Robert a pesar de que éste ya esté muerto.

El episodio pretende responder una de las preguntas que, siendo honestos, ya estábamos olvidando un poco. El qué sucedió con Elsie luego de su desaparición en el parque, de la que nunca hablamos. Tal suceso se responde con Bernard habiéndola capturado por órdenes de Ford, y arrojándola a una cueva con barras de proteína para su supervivencia.

Lo curioso de ésta parte, que no estamos seguros si se trata de un plot hole, o si está puesto ahí de forma intencional; es la forma en que Elsie aún se mantiene como el primer día. Aún así, es genial tener de vuelta a este personaje, de quién ya teníamos contemplado el regreso.

Ahora, si bien estos dos argumentos son parte clave de la trama general de Westworld —la cual parece mudar lentamente a Futureworld—; lo más relevante del episodio está en The Man in Black y su forma de moverse dentro del parque.

Al igual que Dolores, la misión del invitado se define como Glory; este lugar o arma secreta que ambos pretenden alcanzar antes que el otro. De tal forma, en el camino de William nos encontramos con viejos anfitriones; con los que el jugador no fue del todo amable la temporada pasada.

Curiosamente, en esta ocasión la relación se desarrolla como una alianza; sobre todo cuando Craddock ha tomado posesión del pueblo que visitamos previamente. A partir de aquí, ese pequeño dejo de heroísmo parece surgir de nuevo en William; quien a pesar de todo, continúa firme en su misión.

La hija de Lawrence es consciente de ello y de lo que hizo William en el pasado; y por tal motivo, desmiente la idea del mismo convirtiéndose en salvador del lugar.

Algo que en particular me gustó que decidieran explorar, es todo lo que gira en torno a The Ghost Nation; de quienes prácticamente no hemos vistos nada. Y aunque esta vez dicha trama también se ve limitada —tras la huída de Grace y el resto de los capturados—; resulta agradable tener un nuevo enfoque a la cultura creada para el parque. Puesto que así como Lawrence en su momento, the Ghost Nation posee uniones ocultas que concluyen en algo mucho más grande.

Y ya que lo mencionamos — cosa que obviamente íbamos a tratar en este review—; ese giro final donde la relación entre Grace y William es descubierta le da un golpe a la historia, y nos deja esperando por más sobre esta difícil conexión padre e hija. Aunque probablemente debamos esperar para ver esta historia; puesto que en el siguiente episodio, nuestra principal misión será Shogunworld.

Nota adicional

¿Grace acaba de convertirse en uno de nuestros personajes favoritos? Obviamente sí.

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