Una serie de eventos desafortunados

Las desgracias no han terminado para los Baudelaire.

Algo en lo que Netflix ha crecido en los últimos años es sin duda en el número de producciones originales. Y vaya que ha logrado cautivar a los públicos con nuevas propuestas (un ejemplo claro es The Crown y La Casa de Papel).

Otras sólo ansiamos que salga la nueva temporada en la plataforma de streaming; para pasarnos todo un día viéndola y resolver dudas de entregas pasadas que nos quitaban el sueño.

Los invito a leer mi crítica sobre la continuación de la trágica historia de los jóvenes Baudelaire; y a contar cuantas veces haré uso de este apellido a partir de aquí.

Una serie que tuvo su segunda temporada el pasado mes de marzo fue A Series of Unfortunate Events; en la cual se abordarán todas aquellas incógnitas planteada en su temporada pasada alrededor de los hermanos Baudelaire y su encuentro constante con eventos mas que desventurados. A lo largo de los sucesos terribles causados por el Conde Olaf (interpretado por Neil Patrick Harris), los niños se verán en busca de más preguntas sobre la organización a la que pertenecían sus padres y su asesinato.

Está de regreso el reparto que ya conocemos; siendo Lemony Snicket personificado por Patrick Warburton; y a los jóvenes actores Malina Weissman, Louis Hynes y Presley Smith como los no muy afortunados hermanos Baudelaire. Cabe destacar que contamos con nuevos personajes vitales para la trama; entre ellos a los hermanos Quagmire y a una peculiar bibliotecaria.

El Infortunio continúa

Como recordaremos, los Baudelaire han tenido muchas tragedias seguidas. Sus padres fueron atrapados en un incendio, perdieron su casa en el proceso, varios tutores han muerto… Y un demente Conde persigue su fortuna. Algo muy usual ¿No? Apartir de estos 10 nuevos capítulos seremos testigos de nuevos misterios para los intrépidos hermanos.


Cabe decir que la serie logra expandir este extraño mundo aun más, abriendo así puertas hacia mas incógnitas de las que resuelve.

La organización secreta a la que pertenecían los padres de los Baudelaire y sus tutores, es algo mucho más presente en toda la serie; un buen implemento sin duda para ver otro punto de vista sobre los conflictos de cada capítulo. Nos adentra en sus integrantes, nuevos, veteranos y muertos… más que nada en los muertos. Pero también descubriremos que la V.F.D. (Volunteer Fire Department) está presente en todo lugar y que probablemente los involucrados en la organización sean mas que recientes difuntos.

La estructura de la serie se mantiene como en su predecesora. Los Baudelaire, por azares del destino llegan a un nuevo «hogar» donde usualmente recibirán apoyo de un nuevo tutor. El Conde Olaf, junto con su grupo de lacayos actores, busca ya no sólo su fortuna; sino acabar con sus vidas.

Algo que para muchos podría resultar repetitivo, pero a que a mi parecer es algo que la hace destacar. Cada dúo de capítulos tiene su propia esencia y nos entrega nuevos ambientes que no imaginamos al comenzar la serie. Sin mencionar el excelente trabajo de Neil Patrick Harris, que da vida a numerosos personajes de manera muy acertada. Incluso lo identifico más a el como el villano desquiciado que a la interpretación de Jim Carrey.

Las desgracias no han terminado para los Baudelaire

El ultimo capítulo logra cerrar de manera intrigante toda la temporada. Incluso se toma la molestia de explicarte qué es un cliffhanger… literalmente. Y a pesar de que las situaciones se han ido tornando más extremas y desquiciadas; parece ser que lo mejor de esta historia aún esta por venir. Los nuevos enigmas promueven más escenarios para expandir y complicar esta extraña historia que asegura una tercera temporada. La cual, si ya terminaste de ver la segunda, estarás esperando con ansias.

Una serie de nuevos eventos que además de desafortunados resultan intrigantes para cualquier fanático de este género. Y que sigue siendo una producción de Netflix muy recomendable para pasar un rato distinto a lo habitual.