The Roses: ¿Cómo mejorar una obra de culto?

Tony McNamara y Jay Roach nos comentaron las claves para actualizar y hacer más significativa la historia de The Roses.

El remake de una película de culto es siempre un campo minado. Por un lado, está la nostalgia y el cariño por el original. Por otro, la imperiosa necesidad de justificar su existencia con una nueva mirada. 

‘The Roses’, el nuevo proyecto que reúne al director Jay Roach (célebre por las películas de «Austin Powers’) y al guionista Tony McNamara (la mente detrás de ‘The Favourite’ y ‘Poor Things’), no solo esquiva esas minas, sino que presenta una nueva mirada a esta historia que bien mejora con creces el planteamiento de la historia original.

En una entrevista exclusiva con Fuera de Foco, el dúo creativo nos habló sobre el proceso de reinventar la cinta de 1989, transformando una comedia de disputa marital por una casa en una exploración sobre el ego, la identidad y las oscuras dinámicas de poder que se libran en el corazón de cualquier relación. 

Esta no es una simple actualización; es una masterclass sobre cómo el humor más incisivo puede mostrar las verdades humanas más crudas.

The Roses

La clave para actualizar The Roses

La pregunta central que todo remake debe responder es: ¿por qué? Para Jay Roach y Tony McNamara, la respuesta no estaba en actualizar la estética o añadir chistes nuevos, sino en redefinir radicalmente la naturaleza del conflicto. 

En la película original, la batalla entre los esposos Rose era, en esencia, material. La casa era un símbolo de estatus, un trofeo. El nuevo filme, protagonizado por Olivia Colman, Benedict Cumberbatch, Kate McKinnon y Andy Samberg, excava mucho más profundo, hasta llegar al sustrato psicológico de sus personajes.

Roach lo define así: “Quería que la casa no fuera solo sobre dinero. Quería que ambos aportaran a la casa de manera emocional y de cierta manera egoísta”.

Este matiz es la piedra angular de toda la obra. El director temía que un conflicto puramente material alienara al público: 

“Como audiencia, en este dilema, hay quien puede decir: es sólo una casa. Porque el trasfondo podía caer en la parte meramente material.

Quería que la audiencia entendiera que la película era sobre la identidad y que sus egos estaban atrapados en ella”.

Jay Roach, Fuera de Foco

Ahí reside el genio del planteamiento. La casa deja de ser un objeto para convertirse en un espejo de las almas de los personajes, un contenedor de sus sacrificios invisibles y cómo su identidad se va perdiendo tanto en la relación como en su ruptura.

Y es que Theo (Benedict Cumberbatch) era un prestigioso arquitecto hasta que tuvo un colapso mental que se volvió viral, acabando con su carrera. Pero casi al mismo tiempo, el restaurante de Ivy (Olivia Colman) por fin despega y se convierte en un destino turístico que inspira la creación de una gran franquicia.

Así, Ivy decide dedicarse enteramente a su trabajo para proveer todos los materiales, tiempo y esfuerzo necesarios para que Theo pudiera crear el proyecto arquitectónico más ambicioso que pudiera imaginar, el cual se convertiría en su nuevo hogar.

“Ambos sacrificaron algo por la casa que la otra persona no podía ver”, explicó Tony McNamara, quien se caracteriza por enraizar su comedia en intensos dramas que se sienten reales, y lo que ayuda a que en esta versión los personajes sean meros arquetipos cómicos y los convierte en seres vulnerables, patéticos y, en última instancia, profundamente humanos.

Pero, ¿cómo se traslada esta complejidad psicológica desde el guion hasta la pantalla, especialmente con un elenco repleto de genios de la improvisación como Kate McKinnon y Andy Samberg?

The Roses

El arte de improvisar respetando la esencia del guion

Mcnamara describió una colaboración simbiótica y musical. Lejos de ser un caos creativo, el set operaba con un profundo respeto por su texto:

“El guion era muy bueno y todos los actores en el equipo lo respetaron mucho.

Había veces que pedían jalar una parte aquí o allá, pero todas sus contribuciones eran muy inteligentes, entendían el ritmo y cómo acomodarse”.

Tony McNamara, Fuera de Foco

El método, según lo relata Roach, era orgánico. Los actores improvisaban en los ensayos, explorando sus personajes “pero todo partía primero de Tony”. Esas ideas luego volvían al guionista para ser refinadas e integradas de manera que mantuvieran el ritmo y la estructura inicial.

En la entrevista, ambos creativos estuvieron de acuerdo en que se sintió como el ensamble de un equipo musical, en donde constantemente se daban retroalimentación, pero comprometidos con que el resultado fuera el mejor.

“Evolucionamos con la marcha, y sirvió mucho que todos, Benedict, Olivia, Andy y Kate son muy intuitivos”. Este equilibrio perfecto entre un guion sólido y el talento interpretativo espontáneo es lo que dota a la película de una vitalidad explosiva y una veracidad dolorosa.

Esta aproximación encuentra su razón de ser en la filosofía creativa que ambos comparten: la comedia como el vehículo más potente para explorar la oscuridad humana

Cuando se le pregunta por qué la comedia es el canal ideal para temas tan espinosos como las dinámicas de género y las desigualdades de poder, McNamara ofrece una reflexión brillante: 

“La comedia es una especie de vista empática sobre nosotros. Es difícil ser humano y cuando vemos comedias y nos reímos, a veces nos reímos porque reconocemos el rídiculo que está entre nosotros, que todos compartimos. Puedes tomar distancia de tu condición, pero en un sentido conmovedor y que invita al amor”.

Para Roach, trabajar con McNamara fue una lección magistral en este arte. Admira cómo el guionista australiano encuentra “esa gran verdad ” y dio su opinión sobre la comedia: “para mi, no existe vehículo o forma más auténtica, más realista, para explorar los recovecos más oscuros de la existencia humana”. 

El director de Austin Powers reconoce que esta experiencia le permitió evolucionar, comprendiendo que “a veces la cosa más íntima que puedes hacer es estar listo para ir a las últimas consecuencias con el otro y prepararse para lo que venga”. 

Esta voluntad de transitar por los lugares incómodos, de usar la risa no como un alivio sino como un espejo que refleja nuestras propias miserias, es lo que eleva a ‘The Roses’ de ser una comedia divertida a convertirse en una obra profundamente significativa y conmovedora.

Los personajes no son arquetipos del bien ni del mal. No entran en un molde, Cumberbatch y Colman logran una química tan impecable que el dilema aumenta de una forma orgánica, pero muy divertida, y llega a consecuencias que la audiencia no espera.

The Roses

El Arte de Canalizar la Oscuridad

‘The Roses’ se erige así no como un simple ejercicio de nostalgia, sino como una muestra del poder narrativo del cine contemporáneo. La colaboración entre Jay Roach y Tony McNamara es el núcleo de su éxito: un director que domina el ritmo y la comedia popular y un guionista que bucea en la psique humana más turbia, encontrando en su fango perlas de humor negro y verdad incómoda.

Juntos, han logrado una hazaña muy grande. Tomaron una pelea por una casa y la convirtieron en un drama universal sobre el ego y la identidad. 

Reunieron a un elenco de comediantes brillantes y los guiaron para que sus improvisaciones sirvieran a una visión oscura y cohesionada. Y, lo más importante, usaron la risa no como un fin, sino como un camino hacia una reflexión más profunda. 

Como bien sintetiza McNamara sobre el misterio de la creación, a veces “la cosa cambia y es más inteligente de lo que tú eres”. Esta nueva versión de ‘The Roses’ es, sin duda, más inteligente, más audaz y refleja a la perfección lo mucho que hemos avanzado en temas de género y dinámicas de poder.

No es una película sobre ganar una casa; es una película sobre perderse a uno mismo para, quizás, encontrarse en el espejo roto de una relación fallida. Y he aquí el mayor logro: que nos reímos mientras nos reconocemos en cada una de sus fracturas.

The Roses
Poster The Roses
The Roses
Género(s)

Comedia

Director(es)

Jay Roach

Reparto

Olivia Colman, Benedict Cumberbatch

Disponible en

Cine

Crítica | The Roses

The Roses es una comedia ácida, divertida, con un desarrollo increíble tanto de sus personajes como de sus muchas sorpresas.

¡Está Genial!

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