The Morning Show: ¿Tan mala como dicen?

CrÍtica de la nueva serie de Apple Tv

Esta crítica está libre de spoilers y fue realizada después de ver los tres primeros episodios de The Morning Show

La habíamos anticipado como uno de los estrenos más importantes del mes, en gran parte por el elenco de reconocidas, y muy bien pagas, figuras protagónicas. Llegó el momento de la verdad y Apple habilitó los tres primeros episodios de The Morning Show, uno de los cuatro estrenos que dieron debut a la plataforma de streaming de la manzanita.

Después de que la crítica norteamericana la destrozara y la tildara de “aburrida”, “mediocre” y “decepcionante” el hype que había por el estreno del show decayó bastante. Sin embargo, el empezar a ver la serie con pocas expectativas parece favorecer a un show que no es tan desastroso como condenaron los críticos estadounidenses.


¿De qué va?

La serie creada por Jay Carson (House of Cards) y producida por Kerry Ehrin (Bates Motel) comienza con el despido de Mitch Kessler (Steve Carell), el presentador de noticias de uno de los noticieros matutinos más importantes de la televisión, por una denuncia de acoso sexual. En el ojo de la tormenta veremos a Alex Levy (Jennifer Aniston), su compañera desde hace quince años, que intentará mantener limpia su imagen y la del programa ante tan escandalosa acusación. Pero esta también es la historia de Bradley Jackson (Reese Witherspoon), una desconocida corresponsal de una pequeña cadena de noticias, que protagoniza un video viral en una protesta de mineros, que la terminará colocando en la vista de uno de los directivos de la cadena que produce The Morning Show para darle una lavada de cara al programa.

La serie se propone contar el backstage de los programas de noticias, el ego de sus estrellas y la ambición de los directivos. Todo en un ambiente machista, patriarcal que se intenta maquillar cuando las cámaras se encienden.

La producción de Apple, basada en el libro Top of the Morning: Inside the Cutthroat World of Morning TV de Brian Stelter, se nutre del poderoso movimiento #MeToo para contar, no la historia de un acoso sexual, sino en cómo hace el programa de noticias, y en especial su presentadora, para superar la crisis.


De menos a más

El primer episodio de la serie es caótico por donde se lo mire, se notan los hilos de un guion con diálogos burdos, torpes y poco sutiles que generan, que la hora que dura el capítulo resulte interminable. Otro de los problemas que carga es una floja dirección de actores, los protagonistas se la pasan a los gritos aturdiendo al espectador. Sin mencionar, la banda sonora instrumental que aparece en las escenas más dramáticas que resulta totalmente tediosa.

Sin embargo, la serie parece encaminarse y logra en el tercer capítulo su mejor performance, porque si hay algo que tiene el show es potencial, no explotado aún. Si bien la premisa no es nada novedosa, el contexto actual, marcado por una agenda feminista hace que nos interesemos por la historia que The Morning Show quiere contar. A esto hay que sumarle las caras de Anniston y Whiterspoon que, cuando están juntas, logran los mejores momentos de la serie. No podemos decir lo mismo de Carell, quien no ha podido lucirse porque su personaje es un estereotipo con pies, al menos por ahora.

Mimi Leder (The Leftovers, Impacto Profundo, ER), directora responsable de los primeros capítulos falla a la hora de estructurar el show con muchas escenas y diálogos que tranquilamente se podrían haber obviado.


Veredicto

El show sale ganando cuando vemos a sus protagonistas femeninas en pantalla, que desde polos opuestos intentan triunfar en un mundo en donde nacer hombre (blanco) te da privilegios. Si bien los capítulos podrían ser menos extensos, la serie es entretenida y pese a las desprolijidades te deja con ganas de más, de ver una mirada crítica al periodismo, a las relaciones de poder y al rol que ocupan las mujeres dentro del sistema.

Probablemente no estaríamos hablando de The Morning Show si se hubiera estrenado en otra cadena y con otros actores que no sean de renombre, porque son las estrellas las que hacen atractiva la serie. The Morning Show podría ser mucho mejor, pero aun así se deja ver.