The Beguiled

Un metafórico retrato de la guerra civil norteamericana, bajo la perspectiva de mujeres confederadas.

The Beguiled agrada en muchos aspectos fílmicos; además de contar con actores de primer nivel como protagonistas de esta peculiar historia que se desenvuelve bajo un ambiente de guerras y tensión.

Navegando por las turbulentas y agitadas aguas de la contemporaneidad del ámbito cinematográfico hollywoodense; surgen películas a las cuales nos debemos aferrar como si de islas se tratasen. Pues al igual que el refugio otorgado por los salvadores montículos de arena en medio del océano; estas cintas nos deslumbran. Tanto con nuevas propuestas y diferentes puntos de vista ante el acontecer social que las rodea; como de la misma historia que se lleva a la gran pantalla.

Particularmente; no ahondando en un tema que desata mucha polémica, como lo es la inclusión de mujeres en la dirección cinematográfica; habría que detenerse a valorar y apreciar las obras por sí mismas. Es decir, alejándose de cualquier contexto que no sea relevante en la narrativa y otorgarles; a parte de su reconocimiento o desprecio; una oportunidad equiparable a cualquier otra cinta alejada del reciente alboroto y caos.

Estrenada en 2017, The Beguiled o El Seductor; es una cinta adaptada de la obra literaria “A Painted Devil” escrita por Thomas P. Cullinan, y cuyo guion y dirección estuvieron a cargo de Sofia Coppola. Siendo ésta una historia ambientada durante la guerra de secesión estadounidense y situada al sur de dicho país; donde una casa que funge como internado para mujeres, se ve afectado al recibir de manera impertinente a un soldado enemigo del que no saben nada. Poniendo en una situación no prevista a las mujeres que viven en dicho lugar.

Colin Farrell da vida a John McBurney; un soldado yanqui que al hallarse en medio de fuego cruzado, resulta herido de una pierna. Con severo daño, el hombre se aleja lo más que puede del campo de batalla, llegando así, a un solitario bosque del sur de Virginia; donde fortuitamente, una jovencita llamada Amy (Oona Laurence) lo encuentra y ofrece llevarlo a su instituto, para que allí pudiese ser curado.

Ya liberado de su dolor, el cabo John comienza a interactuar con las estudiantes del internado. Al ser el único hombre habitando en la casa, despierta los deseos y fantasías en algunas de las mujeres que en ella habitan; especialmente de la señorita Martha Farnsworth, (Nicole Kidman) encargada del internado. Así como de la institutriz Edwina Morrow (Kirsten Dunst) y de la adolescente estudiante Alicia (Elle Fanning). De esta manera, su turba un de por sí ya tenso ambiente inmiscuido en la guerra, donde todos los integrantes perciben alteraciones y cambios en su conducta; volviendo del internado un lugar incómodo e inseguro.

Como una constante en la filmografía de Sofia Coppola; la visión y puntos de vista referentes a lo largo de la historia corren por las principales mujeres que interactúan en ella. Ofrece sus posturas, perspectivas y sentimientos respecto a los eventos que se suscitan a lo largo de la trama.

Sin pretensiones ni imposiciones de cualquier tipo; la naturalidad femenina en la que se desenvuelven todas las habitantes de la gran casa, marca una representación de lo que cada mujer, en diferente medida y grado, proyecta sobre el acontecer inmediato que las rodea. Particularmente, la guerra civil en la que se ve involucrada la nación Americana; vista y personificada por el Cabo John, donde se vislumbra en su figura un constante recuerdo del ambiente en el que se encuentran. Devolviéndolas de cualquier onírico escape de su realidad, ejercitando maneras de no verse afectadas, intentando seguir en una cotidianeidad alejada de guerras, muertes y pérdidas.

 

En Conclusión…

El Seductor, agrada en muchos aspectos fílmicos, destacando la fotografía, diseño de producción, arte y vestuario. Mención aparte, se encuentran las actuaciones principalmente de Farrell, Kidman y Dunst; que si bien, no son sobresalientes ni extraordinarias, son aceptables en base al carácter de la obra misma.

En contraparte, la fragilidad de la historia que se narra, no da para generar algo que trascienda. La trama es sencilla e incluso, para el espectador más astuto, predecible y cansada; debido a largos planos de transición que frenan la fluidez de una historia que, si algo necesita, es más ritmo y dinámica.

Aún con lo anterior, Coppola no decepciona; ya que entrega un trabajo aceptable y coherente con la calidad y talento que tiene. Siendo esta, no su más grande obra, pero sí una a la que se le debe dar una oportunidad. No por nada ganó uno de los principales premios en Cannes.