Sabrina, La Bruja Adolescente

¿Un gato parlante? ¿Dos solteronas con poderes sobrenaturales? No... Entonces ¿Cuál es la verdadera magia de Sabrina, la Bruja Adolescente?

Una casa de estilo victoriano, dos brujas solteras, un gato. Por allá en 1996 llegó a la pantalla la historia de una chica común que al cumplir 16 años descubre que tiene poderes sobrenaturales; ¿suena conocido? Por supuesto; pero resulta que aquellos poderes van un poquito más allá de lo que pensamos…

Más allá de otra historia de una elegida, del perfecto manejo del sarcasmo (a veces usado para criticar y a veces sólo para reír); más allá de las moralejas juveniles; la serie basada en los cómics de Archie, brilló por otras cosas.

¿Quieres saber cuál es la magia de Sabrina, la bruja adolescente?

 

¿Edgar Allan Poe?

Ok, aquí es cuando empiezo a tirar flores por doquier. Un elemento que creo ha sido poco valorado en la serie es el constante uso de referencias históricas y sociales. Sí, quizá no es la cosa más educativa del mundo en ese aspecto ya que tienden a caer en reduccionismos; pero ¡por favor! Un trío de brujas que ha vivido tantos años como para existir durante la peste negra, conocer a Edgar Allan Poe o salir con Sigmund Freud, tienen mucho de qué hablar.

¿Simples chistes? Tal vez, pero el sarcasmo de la serie permitió criticar sutilmente algunas ideas; como la cuestión del género en los años 60. Recuerdo perfectamente una escena donde Sabrina está distraída de clase, el profesor llama su atención y esta es su respuesta: El consumismo me ha vuelto insensible.

De esos detalles señores, brillaba Sabrina

¡Feminismo presente!

Sí, sí, se pasaron un poquito en este aspecto; pero señalándolo como mera caricaturización de movimientos feministas, me daré la libertad de decir que fue un gran acierto para la serie. Tres protagonistas: brujas, fuertes, independientes, solteras. La figura de empoderamiento femenino imperaba, a veces, llegando a lo exagerado; y debo aceptar que la figura del hombre era constantemente representada como un ser dependiente.

Repasemos un poco: queda claro que Harvey no representa una figura de protección masculina en lo más mínimo; al contrario, es Sabrina quien debe protegerlo de los peligros de su mundo. Por el contrario, es un chico distraído del que nunca se enfatiza cualidad alguna. Drell, el ex novio de la tía Hilda, es presentado como un hombre emocionalmente inestable en todo aspecto; El señor Pool, profesor de Ciencia, se muestra como un hombre frustrado de la vida; el director Willard Kraft, como un hombre infeliz de edad avanzada.

Bueno, la excepción sería Salem, pero el chiste se cuenta sólo….

De hecho, existe un episodio donde las tres brujas crean su propio “hombre masa”; un prototipo de varón hecho especialmente para cumplir sus expectativas. Por otro lado, las mujeres (incluso la antagonista) tienden a ser presentadas como seres inteligentes e independientes; Sabrina es un ejemplo de la adolescente estadounidense modelo de la época. Una chica que brilla en los estudios, cumple sus propósitos, se preocupa por ser buena y es honrada en todo momento.

No, no pienso que sea justo. Sí, de hecho, pienso que era totalmente innecesario reprimir el concepto de hombre a ese grado; pero las caricaturizaciones a veces son inmorales. La tercera ola feminista se fortaleció en los 90 y la importancia del tema en la época definitivamente beneficiaba a una historia de brujas que lo pueden todo.

 

La Metáfora Mágica

Un episodio en el que Sabrina aprende a lidiar con su enfado cruzando el espejo de su habitación; o uno en el que prueba un hechizo que la lleva a las nubes (analogía a las drogas detectada) o aquel sobre el domo del placer. El uso de analogías en la serie para narrar problemas que literalmente no podrían exponer en una sit-com juvenil le daba un toque especial a la serie.

Cuando uno se sienta a ver este sit-com cae en cuenta de que es “distinto”, percibe una peculiaridad que envuelve. Bueno, esto sucede por la estética que genera el uso de metáforas; uno lo siente tan simple… pero algo en tu cabecita siempre está diciéndote que no es sólo eso, que aquel episodio sobre la adicción a los hot-cakes y el proceso de desintoxicación de Sabrina va más allá de lo literal.

Sabrina La Bruja es una de mis series de cabecera; por inteligente humor, el brillante uso de intertextos y especialmente por este asunto de las analogías. Series actuales que dicen no poder hablar de temas conflictivos a menores de edad ¡Aquí está su respuesta! Se trata de ingeniársela un poquito…

No cabe duda de que Sabrina trascendió por sus propios méritos; una historia dotada de personajes inolvidables y moralejas útiles. Ni en 500 años (más o menos la edad de tía Hilda y Zelda) se borrará de la historia de las sit-coms.

A propósito, no olvidemos que la nueva serie también es una manera de decir…

¡Larga vida a la bruja!