«Príncipe de paz» y «Antes del olvido» en el GIFF 2019

Revisamos dos de las cintas de la Selección Oficial del Festival de Internacional Cine de Guanajuato

El Festival Internacional de Cine de Guanajuato GIFF 2019 ha comenzado sus actividades en San Miguel de Allende. Dentro de su amplia programación, destaca sin duda la Selección Oficial de Largometraje Mexicano, donde podemos encontrar películas nacionales que nos muestran ese otro cine que se realiza en el país y que, desafortunadamente, no cuenta con muchas ventanas de exhibición.

Nosotros ya pudimos ver Príncipe de paz y Antes del olvido, sin duda dos de las cintas más esperadas de la Selección, debido al exitoso recorrido que ya han tenido en otros festivales.

Príncipe de paz

Ganadora del Premio PUMA en el pasado FICUNAM 2019, Príncipe de paz llega al GIFF como una de las favoritas. No obstante, durante su primera proyección generó desconcierto en gran parte de los espectadores quienes, sin entender bien lo que ocurría en pantalla, decidieron en su mayoría abandonar la sala antes de que la cinta llegara a la mitad.

Clemente Castor expone en Príncipe de paz, su primer largometraje, varias de sus obsesiones presentes en sus cortometrajes y vídeos previos: los personajes marginales, los escenarios devastados, las creencias como estrategia para resistir las catástrofes sociales y personales. Aquí seguimos a un par de adolescentes que van a consulta a la clínica pública, conversan sobre películas y videojuegos, se desvelan oyendo música y se informan continuamente sobre los enfrentamientos de su pandilla.

La construcción que Castor hace de sus personajes está marcada por la distorsión. No hay una trama clara que los atraviese, el montaje no busca ser lineal: hay fotografías, vídeos caseros y secuencias oníricas que se suceden sin aparente lógica; e incluso varios de los planos se presentan desenfocados o de cabeza. Todos estos recursos hacen que Príncipe de paz luzca desordenada e incomprensible para muchos espectadores. Sin embargo, la intención de Castor no deja de ser notable, lo mismo que las estrategias a las que acude para lograr su objetivo. En Príncipe de paz los seres marginados consiguen identidad y cuerpo gracias a que son filmados (de allí la insistencia de que miren a la cámara); de otra forma, su existencia —su memoria— sería injustamente aniquilada.

Los personajes secundarios que aparecen en Príncipe de paz quizá resultan más intrigantes que los mismos protagonistas. Un hombre con máscara de luchador que se protege de los demonios que lo atormentan, un taxidermista decadente, una jovencita que deambula entre sábanas deslavadas, unos huesos gigantes en medio del campo, un altar a la Santa Muerte. Esta mezcla de voces e imágenes teje el discurso de la cinta: hay apocalipsis que cotidianamente están destruyendo cientos de vidas que a nadie parecen importarle. Proveer una cámara y un micrófono para que esas historias sean contadas es quizá la tarea más humana que puede cumplir el cine.

 

 

Antes del olvido

Antes del olvido es una película mucho más fácil de seguir para los espectadores, pero no por ello resulta más complaciente. Dirigida por Iria Gómez Concheiro, la cinta nos cuenta la historia de una vecindad en el centro de la CDMX que se resiste a la violencia e injusticia del desalojo.

Fermín (Leonardo Alonso) trabaja como diablero. Su pasado está marcado por la pérdida y el abandono y su presente no es más halagüeño. Entre la bebida, la llegada de otros despojados, la amenaza que gravita sobre él y todos los vecinos, y la pérdida de un amigo cercano, Fermín será sacudido por la tenacidad y el compromiso de uno de los adolescentes que asumirá el papel de líder y organizador de la defensa del territorio.

Si bien es cierto que la cinta se construye a partir de una colección de personajes «típicos» de la marginalidad capitalina (el travesti que corta el cabello, el boxeador olvidado, la anciana con alzheimer) este patetismo ayuda a crear los lazos que van uniendo a los personajes en su objetivo común. Antes del olvido deja en claro que, más allá de nuestras desgracias íntimas e individuales, urge un esfuerzo de solidaridad para resistir los problemas que nos aquejan como sociedades y las fuerzas (estatales, empresariales, policiales) que los provocan.

Iria Gómez Concheiro no teme en hacer una película de denuncia, responsable, ética, esperanzadora y con un final tan arriesgado como profundamente real que forzosamente requiere que los espectadores respondamos. Los peligros están a la puerta, ¿estamos listos para hacerles frente?

 


Cinéfilas y cinéfilos no olviden consultar el sitio oficial del GIFF para conocer la programación completa.