La mujer que sabía leer

¿Qué pasaría en un pueblo sin hombres?

«Tenemos todo, sólo nos faltan los hombres». 

Marine Francen nos trae su primer largometraje, La mujer que sabía leer, basado en el relato L’homme semence (El Hombre Semilla), escrito en 1919, que data sobre un problema surgido entre mujeres de una aldea en Provenza,  Francia, 1852, pocos meses despúes del golpe de Estado de Napoleón Bonaparte. Con el fin de tirar la Republica y restaurar el Imperio, el ejército inicia una busqueda de toda la población masculina, separandolos brutalmente de sus familias.

Esta captura deja a la aldea sin hombres y las mujeres se quedan a su propia suerte. Así, tras varias semanas de  espera, de no saber a dónde se los llevaron o qué pasó con ellos, las mujeres de la aldea comienzan a caer en desesperanza y frustración. Entonces empieza a rondar problemas entre ellas, ¿qué se debe hacer?, ¿se debe ir en busca de ellos o esperar a que vuelvan?

Ninguna lo sabe, porque esto daría motivo al gobierno que al ver un lugar sin hombres enviara otros a controlarlas. Sin embargo, esto tambien va a desencadenar uno de los ejes de la trama: el deseo de ser fecundadas para tener un motivo por el cual vivir.

 


La vida sin ellos

La directora también nos habla entre líneas, nos deja ver cómo es que a pesar de que hay una ausencia del hombre, la aldea tiene una buena organización, la cosecha se da de forma próspera y la vida sigue su curso como “debería” y todo esto gracias a su libre toma de decisiónes.

Aun y con eso, en las jóvenes mujeres comienzan a salir sus instintos más carnales, la búsqueda de satisfacer el deseo que sólo se los dara un hombre que esté junto a ellas. La desesperación y frustración las hará llegar a la conclusión de hacer una promesa, no importa quién, cómo o de dónde sea el hombre, deciden compartirlo y así poder tener su propia descendencia.


Nuestro hombre ha llegado

La mujer que sabía leer sigue su curso y así conocemos a Jean, quien es bien recibido por la mayoría de ellas, pero sólo una resulta elegida, Violette, interpretada por Pauline Burlet. Es ella la que se encargará de alimentar y dar habitación a este forastero interpretado por Alan Lenoir, quien ha matado a un hombre en defensa propia.

El servirle le permitirá a Violette estar más cerca de él.  De esta forma, podremos observar más de cerca cómo la protagonista vive esta etapa de incertidumbre y presión cuando todas se comienzan a cuestionar si ella es suficiente para el forastero, lo que dará inicio a las disputas (argumento que de alguna manera nos remite a El seductor de Sofía Coppola).

 


Algo se nos olvida

Cuando las mujeres comienzan a cuestionarse qué tan buena o mala podría ser Violette para seducir al forastero se les ha olvidado que Violette es la única mujer en la aldea que sabe leer, debido a que su padre le enseñó ese magnífico tesoro. Ella es pues la unica que ha encontrado una forma diferente de seducir al forastero, lo que desencadenará una conexión que compartirán juntos, amando la lectura.

Violette no sólo seduce al forastero sino tambien al espectador con pasajes de Voltaire, o de Victor Hugo, que nos llevarán poco a poco entre su dramático romance.

Sin embargo, los problemas siguen cuando Violette enfrenta  no sólo la incertidumbre, sino tambien se ve obligada a tener que cumplir socialmente algo que no quiere: compartir o no a Jean.


Veredicto

Los guionistas de La mujer que sabía leer tomaron una historia de apenas 38 páginas para hacerla una gran película. La directora logra con técnicas muy bien plasmadas una atmosfera de hostigamiento, de angustía, y transmite un temor al espectador que no saber qué va a pasar;  y tambien nos hace ver cómo las mujeres de toda época tambien han querido y han podido desafiar a sus sociedades.


La mujer que sabía leer la puedes encontrar en la Cineteca Nacional. No pierdas la oportunidad de ir a verla.
Ser nosotras y nosotros mismos, sin duda nos dará mayor satisfacción que complacer los deseos de otro.