Cobra Kai contra la nostalgia tóxica

Una nueva serie que nos invita a repensar la obsesión con el pasado.

“Todo tiempo pasado fue mejor”. Ésa es una frase que nos encanta creer y la cultura pop lo sabe. Estamos en la época de los remakes, de los reboots, de todas esas historias que buscan explotar la nostalgia que nos dejaron los 80 y 90. Ansiamos el renacimiento de Pokémon en cines y cada año Disney nos recuerda su época dorada con algún live-action. Pero dentro de este frenesí de recuerdos y añoranza por el pasado, la serie de Cobra Kai viene a mostrarnos el lado más oscuro de la obsesión con el pasado y la nostalgia tóxica.


Era el mejor hasta que me troné la rodilla

Cobra Kai es una secuela de la película icónica Karate Kid, sólo que ahora se centra en la historia de Johnny Lawrence (William Zabka), el malvado bully que le hacía la vida imposible al pobre Daniel LaRusso (Ralph Macchio). Lejos quedaron sus días de gloria y popularidad, ahora es un tipo olvidado que lucha para pagar sus cuentas. Pero gracias a Miguel Díaz (Xolo Maridueña), retoma su sueño de crear un dojo y recuperar su dignidad perdida a través del karate.

A simple vista se puede entender como una serie sobre redención, perdón y sobre recuperar el tiempo perdido. Pero muy pronto se convierte en una historia sobre los peligros de no poder superar los eventos pasados y ser incapaces de adaptarse a las exigencias y los cambios del presente. Johnny y Danny están empecinados en revivir su juventud, romantizan sus historias y creen firmemente que su rivalidad fue lo que los convirtió en las personas que son en la actualidad. Sin embargo, no se dan cuenta de que ellos manipulan sus recuerdos a conveniencia y que al mundo le importan poco sus logros o fracasos de la preparatoria.

 


Lo viejo no siempre es mejor

Entre malentendidos, malos recuerdos y rencores, los exprotagonistas de Karate Kid dañan continuamente a la sangre joven que les rodea. Johnny vive repitiendo los patrones autodestructivos que le enseñó su maestro, al punto que termina por alienar a su hijo Robby (Tanner Buchanan) y también convierte en una máquina de matar a Hawk (Jacob Bertrand), un chico vulnerable que adopta la violencia y el machismo como una forma para esconder sus inseguridades y vengarse de aquellos que se burlaron de él.

Danny está tan ocupado vanagloriándose con sus éxitos pasados que no se da cuenta que está destruyendo a su familia y no es capaz de seguir las enseñanzas del Señor Miyagi (Pat Morita) y mucho menos inculcarlas a nuevas generaciones. Uno de los grandes aciertos de la serie es mostrarnos que no basta con haber sido “bueno” o “malo” en el pasado, lo que importa es lo que hacemos con nuestras experiencias y cómo nos adaptamos a lo nuevo, lo diferente, y qué le transmitimos a las nuevas generaciones. Porque nada es más peligroso que repetir errores anteriores dañando así el presente de otros.

Cobra Kai: Strike First, No Mercy


Cobra Kai vs La nostalgia tóxica

Cobra Kai tiene muchísimos guiños y referencias a la saga original de Karate Kid, pero no teme dañar los egos de sus protagonistas y poner en perspectiva sus recuerdos. Eso es lo que la diferencia de las miles de sagas actuales que se basan en la nostalgia para crear expectativa dentro de los fans.

No basta con poner fotos, lugares o nombres conocidos; la serie sitúa todas esas memorias en la época actual y se pregunta cuál es su verdadero significado y cómo los perciben las nuevas generaciones. Cobra Kai utiliza la nostalgia para analizar la dificultad que tienen sus protagonistas para adaptarse a un mundo nuevo, el cual constantemente está cuestionando sus creencias y valores. De cierta manera, nos habla de manera íntima y nos invita a repensar cómo nos relacionamos con el resurgimiento de las historias que marcaron nuestra niñez. El pasado no siempre será mejor.

 


¿De verdad es diferente Cobra Kai?

Ver a Johnny darse cuenta de que sus enseñanzas en realidad están llevando a jóvenes con conflictos complejos por el mismo camino de desilusión y violencia que él, verlo aceptar que su pasado nunca fue tan brillante como creía y que cada acción que toma tiene consecuencias importantes en la realidad, es un mensaje muy importante que nos invita a repensar la manera en que nosotros comprendemos el pasado y nos relacionamos con la nostalgia.

No basta emocionarnos porque nuestras historias favoritas volverán a estar de moda y nos transportarán a nuestra niñez si no pensamos cuál ha sido su influencia a través del tiempo, si no entendemos cuáles son los mensajes que nos enviaron, cómo los recibimos y cómo lo asimilan las nuevas generaciones, especialmente si nuestros recuerdos terminan por convertirse en nostalgia tóxica que no nos deja avanzar. Eso es justamente lo que pone en la mesa Cobra Kai y a lo que deberíamos prestarle atención.

 


¿Ya vieron Cobra Kai, cinéfilas y cinéfilos? ¿Cuál es su opinión sobre nuestra obsesión con la nostalgia?